Dejé de hacerme skincare en el avión por este simple motivo

Skincare en el avión: Por qué no hacerlo y cómo cuidar la piel

Hubo un momento en el que subirse a un avión también significaba sacar una cosmetiquera completa. Mascarillas de hidrogel, parches para ojos, brumas faciales, sérums y hasta rodillos de jade aparecían en TikTok como parte del “ritual definitivo” para viajar, pero ¿por qué dejé de hacerlo?

Durante meses pensé que hacerme skincare en pleno vuelo era una forma inteligente de cuidar mi cara, especialmente en trayectos largos. Pero después de varios viajes terminé entendiendo algo que cambió por completo mi forma de viajar: el problema no era la falta de productos, sino el ambiente en el que los estaba usando.

La tendencia de hacerse skincare en el avión

Las redes sociales transformaron los vuelos en una especie de spa improvisado. Influencers mostrando rutinas de 10 pasos desde su asiento, celebridades aplicándose mascarillas antes de dormir en vuelos internacionales y miles de videos explicando cómo “sobrevivir” al aire seco de la cabina hicieron que el skincare aéreo se volviera aspiracional.

La lógica parecía sencilla y es que la humedad dentro de un avión es extremadamente baja, por lo que la piel pierde agua más rápido. 

Después de varias horas volando, la piel puede sentirse tirante, opaca e incluso irritada.

Sin embargo, lo que muchas personas no consideran es que aplicar demasiados productos en ese contexto puede terminar causando el efecto contrario.

El problema no es usar crema hidratante en un vuelo. El problema es convertir el asiento del avión en un mini laboratorio cosmético.

La piel dentro de una cabina está expuesta a cambios de temperatura, poca ventilación y contacto constante con superficies llenas de bacterias. 

Si además se usan demasiados productos activos (como exfoliantes, ácidos o mascarillas) la barrera cutánea puede sensibilizarse más fácilmente.

En mi caso, noté que después de algunos vuelos mi piel terminaba más irritada que hidratada.

Tenía pequeños brotes, zonas resecas y sensación de pesadez. La razón era más simple de lo que imaginaba: estaba saturando mi piel en un ambiente que no era el ideal.

@millieleer

Long Hall essentials 🧖🏼‍♀️🫧 Kylie skin minis are top tier for a flight! (Also i’m wearing ‘Cosmic’ by @Kylie Cosmetics and it smells incred!) #skincare #flight #longhall

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¿Por qué no es recomendable hacerse skincare en el avión?

Aunque la tendencia siga viéndose estética en redes sociales, varios especialistas en cuidado de la piel coinciden en algo, y es que menos es más cuando viajas.

El aire reciclado del avión, combinado con la baja humedad, puede hacer que ciertos ingredientes reaccionen distinto en la piel. 

Además, tocarse constantemente la cara mientras se viaja aumenta la exposición a suciedad y bacterias.

También existe otro detalle importante, y es que muchas mascarillas o productos oclusivos atrapan calor y sudor. 

En un espacio cerrado y durante varias horas, eso puede provocar irritación o brotes, especialmente en pieles sensibles o con tendencia al acné.

Otro punto del que casi no se habla es el maquillaje. Muchas personas intentan compensar la resequedad aplicando más capas de productos encima del maquillaje, algo que puede terminar obstruyendo poros.

Con el tiempo entendí que mi piel no necesitaba una rutina extensa a 10 mil metros de altura, sino equilibrio.

¿Cómo cuidar la piel si voy a viajar en avión?

Después de abandonar las rutinas que pueden verse muy aesthetic durante los vuelos, descubrí que mi piel reaccionaba mucho mejor a una estrategia más sencilla.

Lo primero es preparar la piel antes del viaje. Usar una buena crema hidratante antes de salir de casa ayuda más que aplicar cinco productos diferentes durante el vuelo.

También es importante mantenerse hidratada tomando agua constantemente. Parece obvio, pero muchas veces el problema viene desde adentro y no únicamente de lo que ponemos sobre la cara.

Actualmente mi rutina en vuelos se resume en tres cosas: limpiador suave antes de abordar, crema hidratante ligera, bálsamo labial y protector solar. En vuelos muy largos, quizá agrego una bruma facial hidratante, pero nada exagerado. 

Además, trato de evitar productos con fragancias fuertes o ingredientes demasiado activos. La piel ya está lidiando con suficiente estrés durante el viaje.

Entonces ¿lo volverás a hacer?


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